De nata, sin relleno o con sabores especiales ¿Cuál es el rey de los roscones?

El verdadero protagonista del día 5 de enero, a parte de las cabalgatas y los Reyes Magos, son los roscones de reyes. Estos dulces típicos han copado las vitrinas de las pastelerías y obradores que no dan a basto para poder satisfacer la demanda de los consumidores que no quieren terminar el día sin su roscón.

Los hay previsores que encargan este pastel con antelación, los hay que van a reponer el roscón tras haberse comido alguno antes de enero y los hay que se llevan lo que queda en las vitrinas. Lo que está claro es que no puede faltar un roscón en cada casa entre la tarde del 5 y la mañana del 6 de enero.

Concretamente, en pastelerías Manolo por hermanas Manzano, en Colmenar Viejo, Noelia Manzano, una de las responsables de la pastelería ha salido durante unos minutos del obrador para atender a Onda Cero Madrid Norte (100.1fm). Según la pastelera, lleva toda la noche entre harina para poder tener listos los miles de roscones que se venden en el día de hoy. Un día, según dice, muy especial para los pasteleros.

¿Con relleno o sin relleno?

Cuando se habla de comida hay opiniones para todo. Tortilla con o sin cebolla, pizza con o sin piña y con los roscones no podía ser de otra manera: Con o sin relleno. Y aunque hoy en día las variedades son infinitas y en las vitrinas encontramos roscones rellenos de pistacho, lotus, cabello de ángel, mascarpone, limón, fresas con nata o crema pastelera, el verdadero pulso está en el roscón seco y el roscón de nata. Aunque en lugares como la pastelería Manolo, ofrecen la opción de rellenarlo en el momento del sabor que queramos o incluso por mitades.

Donde también hay discrepancia es en el cuándo comerlo. Los hay que prefieren esperar al día 5 para que llegue jugoso a los días posteriores y los hay que no pueden resistirse a comprar algún roscón ya en diciembre. Incluso, quienes van comprando roscones a lo largo de todas las navidades.

La tradición del haba y la figurita

Somos de tradiciones. Sí, pero cuando nos interesa. Según la tradición, quien encuentra el haba oculta en el roscón debe encargarse de comprarlo al año siguiente, pero a la hora de la verdad, los consumidores confiesan que se encargan siempre los padres, madres, abuelos y abuelas, es decir, los anfitriones.