Psicología en la Onda: Muñeca Clark, el experimento que descubrió el efecto de la cultura en el racismo

Hoy en Psicología en la Onda, hablamos del experimento de la muñeca Clark, que en los años 50 del siglo XX descubrió el efecto de la cultura y el entorno en el racismo. Amelia Zamora, psicóloga que forma parte del Equipo de la Empresa Municipal de Servicios (EMS) del Ayuntamiento de Tres Cantos, ha explicado cómo surge esta prueba, en qué consistía y sus conclusiones.

La prueba de la muñeca Clark, impulsada por el matrimonio de psicólogos Clark, es uno de los experimentos más famosos de la psicología social,  la rama de la psicología que estudia cómo las interacciones sociales, los grupos y el entorno influyen en el comportamiento, los pensamientos y las emociones de las personas. 

La prueba reveló los efectos perjudiciales de los estereotipos, construcciones sociales generadas a través de la observación de lo que nos rodea, en el racismo y los prejuicios.

Según explica Zamora, el matrimonio de psicólogos afrodescendientes Clark estaba convencidos de que desde muy pequeños interiorizamos estereotipos racistas.  Y de alguna manera con sus experimentos querían demostrar  que las políticas de segregación de aquel tiempo generaban y fomentaban  la internalización de estereotipos raciales.  

¿Qué son los estereotipos?

Los estereotipos son  construcciones sociales que adquirimos  no solamente a través de lo verbal, sino sobre todo por observación,  por aprendizaje emocional, por el aprendizaje vicario, o sobre  el valor social que tienen  algunas  personas o algunos grupos  o minorías.

En qué consistía el experimento

Zamora explica que el experimento se hizo en un primer momento  con niños afrodescendientes en Estados Unidos  en la década de los 30 del siglo pasado. A los niños que tenían entre 6 y 9 años se les daba un par de muñecas con las que podían jugar. Había una muñeca que tenía la piel blanca y otra muñeca que tenía la piel negra y se les hacían una serie de preguntas en relación a estas muñecas. Las preguntas iban desde señalar cuál es la muñeca que más te gusta y con cuál tendrías más ganas de jugar, qué muñeca es la buena, qué muñeca es la mala, qué muñeca te parece más bonita, qué muñeca te parece más fea.  Y finalmente se les preguntaba “cuál de las muñecas crees que se parece más a ti”.

Además estos experimentos se replicaron posteriormente con otros grupos experimentales.

Resultados

Según explica Zamora, la mayoría de los niños afrodescendientes escogían las muñecas blancas para jugar  y atribuían a la muñeca blanca adjetivos  positivos. “La muñeca blanca en una mayoría  muy significativa de las ocasiones  era señalada como más bonita o como más buena.  Y en cambio la muñeca negra en un porcentaje también muy grande  de las veces era señalada como fea o mala. Lo más curioso del experimento es que a la última pregunta, cuando se les preguntaba a estos niños, que recuerdo que eran afrodescendientes, con qué muñeca se identificaban más, cuál creían que se parecía más a ellos, también respondían que la blanca en un importante número de ocasiones. Con estos resultados los Clark querían decir que desde muy temprana edad los estereotipos racistas existen”, dice la psicóloga

Extensible a otros estereotipos

La interiorizacion de los estereotipos es extensible a otros casos. Y Amelia Zamora habla por ejemplo de la homofobia o de la gordofobia “ya que también acaban interiorizados desde que somos muy pequeños” 

“Es paradójico que independientemente del color de tu piel, en un contexto en el que la mayor parte de las imágenes y los contenidos narrativos que se muestran asociados a un determinado colectivo  acaban teniendo un impacto y acaban formando parte del sistema de creencias incluso de las personas de ese mismo colectivo”, dice la psicóloga.  A lo que añade que “de hecho, cuando uno trabaja con personas  homosexuales, es muy frecuente tener que trabajar con ellos la homofobia interiorizada porque aunque ellos forman parte del colectivo han interiorizado el estereotipo negativo  y por ende lo rechazan. Y lo mismo pasa con las personas que tienen cuerpos gordos que también tienen la gordofobia interiorizada y entonces  incluso  sufriendo las consecuencias  de ese estereotipo negativo y de esa construcción  social negativa. Acaban entrando en el subconsciente de al persona y determinando su percepción y su actitud ante esas personas y estas realidades”.