Tras las huellas de la Sierra: ¿De dónde procede el nombre Cercedilla?
Hay dos versiones relativas a la etimología del nombre propio Cercedilla; en ambos casos provenientes del latín y relativos a encinares ('quercus').
El Arroyo del Pozo de la Nieve se denomina así por la proximidad de su curso a un antiguo pozo de nieve, construido para mantener este meteoro después de la época invernal.
El Salto del Árbol Viejo, otro de los enclaves famosos de Cercedilla, debe su nombre a unos tejos cercanos. Aunque también se le llama Ducha de los Alemanes, porque allí se refrescaban excursionistas extranjeros a los que en tiempos se llamaba en el pueblo como "alemanes".
El Camino Schmid, una ruta clásica por la zona de Cercedilla, debe su nombre al prestigioso montañista que primer guarda del albergue construido en 1917.
Hoy en la sección "Tras las huelas de la Sierra", descubrimos la etimología del nombre propio Cercedilla así como curiosidades sobre topónimos del término municipal serrano. ¿De dónde viene el nombre del Salto del Árbol Viejo o del Camino Schmid? Lo descubrimos con Guillermo Herrero, coordinador del proyecto Tras las huellas de la toponimia en la Sierra de Guadarrama que se puede consultar en la web toponimos.es .
Guillermo Herrero - El Topónimo Cercedilla: Se podría pensar el origen de Cercedilla es tan simple como que primero fue Cerceda y después Cercedilla. Como una localidad menor que recordara un tanto a Cerceda. Pudiera ser, pero no. Los nombres de ambas poblaciones son contradictorios y parecen estar cambiados porque Cercedilla (literalmente una 'Cerceda pequeñita') es mucho más grande que Cerceda.
Parece que el nombre de Cerceda procede del latín quercetum (encinar), mientras que para el de Cercedilla hay dos versiones: según una de esas versiones se trataría efectivamente de un diminutivo de Cerceda, cuyos pastores acudían con su ganado a la zona de Cercedilla; la evolución histórica y demográfica se encargó de la actual contradicción. La otra versión, algo más rebuscada, es que el nombre procede también del latín, de la palabra quercus (encina) y de esta quercutus que sería otra forma de denominar al encinar. De quercutus habría derivado la palabra quercitillus (encinarillo) un diminutivo despectivo latino.
El Ejido: Un 'ejido' no es sino un campo común de todos los vecinos de un pueblo donde se reúnen los ganados o se establecen las eras. En Cercedilla concretamente se estableció en el terreno constreñido por los límites con Los Molinos y Collado Mediano, el arroyo de la Sanguijuela y el puente de Mataasnos.
Así lo confirma un documento del 17 de marzo de 1722 donde el alcalde de Cercedilla D. Antonio Sánchez Cabrera solicitaba autorización al rey Felipe V para la roturación de esa tierra y en donde se nombraban esos límites. *Referencia: 'Guía toponímica de Cercedilla', Miguel Ángel Sanz Alonso.
Arroyo del Pozo de la Nieve: Así denominado por la proximidad de su curso a un antiguo pozo de nieve, construido para mantener este meteoro después de la época invernal. Tiene sus fuentes por debajo de la vereda de las Berceillas y relativamente próximas al cauce del arroyo Polvito. La conformidad de la ladera lo aleja de éste y provoca su afluencia al Río Pradillo por debajo del camino de Siete Picos, entre la Majada del Barranco Carreras y el Huerto del Componedor.
Los Baíllos: Los Baíllos nombran a una pequeña vaguada al final del valle de Navalmedio, pero fuera del mismo, concretamente entre él límite inferior este de Navalmedio y el siguiente vallejo llamado Majaserrano, donde discurren los arroyos de los Navarejos y de la Tejera.
El origen de este lugar lo encontramos en la derivación ortográfica del sustantivo: 'Vadillos'. En actas que datan del siglo XIX correspondientes a las divisiones de los términos por parte del Instituto Geográfico Nacional, el sitio que nombra este topónimo era el de Vadillos. Es decir, vados pequeños que, sin duda, remarcaban lo exiguo del cauce que tiene el arroyo que allí nace y, por tanto, la posibilidad de vadeo sin dificultad. Vado: paraje de un río con fondo firme, llano y poco profundo por donde se puede pasar andando, cabalgando o en carruaje.
Sobre las lomas que forman su límite Oeste discurría el Camino del Lobo, cuyo punto final hoy se encuentra anegado por las aguas del embalse de Navalmedio. Camino del Lobo: dejemos correr la imaginación: ''Ulula el viento frío de enero y trae consigo en ventisca la nieve del puerto. Anochece y el campo es soledad, Contra la tapia de los prados, por el camino desierto de noche y frío, pasa furtiva la silueta de un lobo. Baja del pinar, buscando majadas, barruntando el ganado...''
Salto del Árbol Viejo: Es un salto de agua de unos 2 metros de altura, una pequeña cascada que hay en el arroyo de la Navazuela, conocida anteriormente como el Chorro o Salto del Árbol Viejo, por los tejos que crecen a su vera. Sin embargo, a principios del siglo XX pasó a ser llamada Ducha de los Alemanes, haciendo referencia a los montañeros, muchos de ellos 'alemanes', que aprovechaban sus aguas para refrescarse. En este caso, el término 'alemán' debe entenderse como extranjero nacido al Norte de Francia, y en él quedarían incluidos los noruegos que frecuentaban Guadarrama. Incluso es muy probable que bastara ser rubio y amigo de Eduardo Schmid para ser considerado 'alemán', a pesar de que el propio Schmid, montañero reputado de la época y guarda del refugio de Peñalara en el Valle de la Fuenfría, probablemente no era alemán, sino suizo.
Y es que varios de estos 'alemanes' fueron pioneros del alpinismo en la Sierra madrileña. En 1902, cuando por allí 'no circulaban sino raros grupos muy poco numerosos' ligados a la ILE (la Sociedad de Militar de Excursiones) el Museo Nacional de Ciencias Naturales o la posterior Real Sociedad Alpina Peñalara, según dejó escrito su fundador, Bernaldo de Quirós-, también se dejaba ver este llamado 'grupo de los alemanes'.
Su líder, Carlos Coppel, llegó a Madrid en los años 60 del siglo XIX y 'fundó una fábrica de relojes en la calle Fuencarral, que tuvo un gran prestigio en su época'. 'La Pedriza, un lugar prácticamente desconocido hasta que el geólogo Casiano de Prado la investigó en los años 60 del siglo XIX, ya la recorrían algunos alemanes', cuenta Sánchez Crespo. 'Era gente que venía en pantalón corto, que en aquella época no se llevaba, y se pegaban unas palizas tremendas por la Sierra. Eso mucha gente aquí no lo entendía', continúa el periodista, que se refiere a fragmentos literarios y periodísticos de la época con 'curiosas descripciones de cómo eran estos alemanes, que debían ser unos tíos bestias, enormes... En uno se decía que, después de haber estado en Los Alpes, se metieron a La Pedriza y se perdieron, porque es un laberinto'.
Camino Schmid: Camino Schmid es una ruta clásica es una ruta cargada de historia que une los albergues de los puertos de Navacerrada y la Fuenfría, los dos pasos históricos a través de la Sierra. Fue señalizada en 1926 por el socio número trece de la Real Sociedad de Alpinismo de Peñalara, un europeo de origen alemán (algunos creen que era suizo o austríaco) llamado Eduardo Schmidt. Este prestigioso montañista fue el primer guarda del albergue que este club construyó en 1917, además de un pionero del alpinismo y el esquí en España, donde vivió el resto de su vida. Trazó el itinerario que lleva su nombre para ir a visitar a los guardas del albergue del Puerto de Navacerrada, construido en 1927.
En la recta final de su vida -murió en El Espinar (Segovia), en 1962-, el montañero pasó una temporada en Trillo (Guadalajara), donde conoció a su esposa Paquita y quedó inmortalizado, en la obra Viaje a la Alcarria (1948), por el Nobel de Literatura Camilo José Cela. Y cito el lugar donde Cela habla de él y de nuestra sierra : "[...] a la entrada del pueblo hay una casa muy arreglada, toda cubierta de flores. En ella vive, ya viejo y retirado, cultivando sus rosales y sus claveles y trabajando su huerta, un veterano alpinista que se llama Schmidt. [...] fue un montañero famoso; en la sierra de Guadalajara [Guadarrama] hay un camino que lleva su nombre [...]''.