La ansiedad, la tristeza o el estrés no son el enemigo: las claves para entender el malestar emocional, según una psicóloga
La ansiedad, el estrés o la tristeza forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Sin embargo, lejos de ser emociones que deban evitarse a toda costa, los expertos advierten de que cumplen una función clave: alertar de que algo en nuestra vida necesita atención.
Evitar el malestar puede aumentar la ansiedad
Una de las ideas más extendidas es que hay que eliminar cualquier emoción incómoda lo antes posible. Sin embargo, esta estrategia puede resultar contraproducente.
Según María Rebollo, directora y psicóloga del centro Psicología enmí, la evitación constante “genera una carga emocional mayor” y acaba derivando en más ansiedad y estrés. Durante la entrevista en Onda Cero Madrid Norte (100.1fm) la psicóloga explica que esto en lugar de resolver el problema, impide que la persona conecte con sus propios recursos para afrontarlo. “El malestar nos pone en acción y nos indica que algo necesita ser atendido”, señala.
Qué nos dicen las emociones “negativas”
Lejos de ser inútiles, emociones como el enfado, la tristeza o el miedo tienen una función adaptativa:
- El enfado ayuda a detectar agresiones o situaciones injustas y a restablecer límites personales.
- La tristeza aparece ante pérdidas y permite dar valor a lo importante.
- El miedo alerta ante situaciones nuevas o potencialmente peligrosas, favoreciendo la preparación.
Escuchar estas señales permite comprender mejor lo que ocurre y actuar en consecuencia.
El riesgo de ignorar las señales emocionales
Uno de los errores más habituales es restar importancia al malestar emocional, confiando en que “ya pasará”. Sin embargo, ignorarlo puede tener consecuencias.
La psicóloga compara esta situación con conducir sin atender a las señales del navegador: si no se ajusta el rumbo, el problema puede agravarse.
Cuando no se atienden estas emociones, pueden acumularse y afectar a distintas áreas de la vida, desde las relaciones personales hasta la toma de decisiones o la percepción del futuro.
Cuándo acudir al psicólogo
No todo malestar requiere intervención profesional, pero hay señales claras de alerta. El momento de pedir ayuda llega cuando ese malestar:
- Interfiere en la vida diaria
- Afecta a la relación con uno mismo
- Deteriora las relaciones personales
- Limita proyectos o la visión de futuro
En estos casos, acudir a un especialista puede ser clave para recuperar el equilibrio emocional.
Los beneficios de trabajar la salud mental
Lejos de estigmas del pasado, acudir a terapia se asocia cada vez más con autocuidado y desarrollo personal.
Según explica Rebollo, el proceso terapéutico permite:
- Mejorar la relación con uno mismo
- Establecer vínculos más sanos
- Tomar decisiones con mayor claridad
- Vivir con mayor autenticidad
“El cambio se produce cuando la persona decide hacer algo con lo que le ocurre”, subraya.
Una nueva mirada sobre el bienestar emocional
El mensaje de los expertos es claro: no se trata de eliminar el malestar, sino de entenderlo.
En un contexto marcado por el estrés y la inmediatez, aprender a escuchar las emociones se convierte en una herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida.
Porque, como recuerdan desde la psicología, sentir no es el problema: ignorar lo que sentimos, sí puede serlo.